Historia de la Caricatura (continuación art. anterior)

A continuación veremos un breve repaso al desarrollo de la caricatura a lo largo de los siglos.

1. La Caricatura durante la Antiguedad.

Se ha dicho que en la antigüedad se llegaron a utilizar representaciones gráficas caricaturescas en pinturas, dibujos y esculturas, remontándonos a tiempos de los egipcios, griegos y romanos, y posteriormente, a la Edad Media, “aunque el propósito de sus autores no haya sido humorístico o satírico”(22).

 

1.1 La Caricatura durante la Edad Media

En la Edad Media se mencionan además de las gárgolas de algunas catedrales, la cabeza que empleó fray Angélico para representar en la Academia de Florencia al evangelista San Juan. Además, se sabe que el primer cuerpo de caricaturas políticas impresas, cuyo contenido no se conoce, “apareció en algunos panfletos en la ciudad de Florencia durante la última década del siglo XV”(23).

 

1.2 La Caricatura durante el Renacimiento

Con respecto al Renacimiento, algunos especialistas en el tema han creído encontrar en trabajos de Leonardo da Vinci “antecedentes de la caricatura debido a lo grotescos y deformes que resultaban algunos de sus dibujos de seres humanos”(24).

 

Pocos años después de que Carracci propusiera su definición, el periódico Nieuwe Tijdinghen, en Amberes, publicó “una caricatura en la que se ve a un pastor protestante haciendo propaganda político – religiosa mientras el demonio le insufla ideas con un fuelle”(25).

 

.3 La Caricatura desde el siglo XVIII al XIX

De la escuela de los Carracci a fines del siglo XVI, la caricatura pasa a Inglaterra a principios del siglo XVIII, “donde alcanzó un extraordinario desarrollo en sus tres vertientes: personal, política y social. Así lo demuestran las obras de Gillary, Rowlandson, Bumbury, Woodward y Chuishank”(26). Es durante este tiempo que en Inglaterra queda sellada la unión entre sátira política y caricatura, alianza que “si bien significó para la caricatura su pérdida de privacidad, quedó compensada por su nuevo ascendente cultural y social”(27).

 

En mayo de 1784 Benjamín Franklin difundió en la Pennsylvania Gazette la imagen de una culebra dividida en ocho partes, cada una de las cuales llevaba las iniciales de las colonias, formando la leyenda “Unión o muerte”.

 

La Revolución Francesa y más adelante el imperio napoleónico, dieron pié a las caricaturas, en especial las de tinte político, habiendo también impulso en las de intenciones satírico – moralizante como las series “Le Marriage a la moda” del británico William Hogarth y “Los caprichos” de Goya.

 

Al igual como sucedía en Norteamérica, las caricaturas tampoco eran publicadas en los periódicos de Francia, Inglaterra y Rusia, sino que “se vendían como pan caliente en Londres, París, Moscú y otras ciudades europeas, grabadas en hojas sueltas, en ocasiones coloreadas a mano”(28).

 

1.4 La Caricatura durante el siglo XIX

El siglo XIX traería la consolidación del género, especialmente en Europa, gracias al desarrollo de la xilografía y la litografía y a las convulsiones políticas que sacudían a algunas naciones de ese continente.

En 1830 aparecía en Francia la primera publicación cómica periodística titulada La Caricature, creada por Charles Philippon. A pesar de ser objeto de persecuciones, Philippon no dudó en sacar dos años después otro periódico humorístico llamado Le Charivari, además de dar a luz a la publicación Le Journal Pour Rire en 1848. Mientras, en Inglaterra aparecía en 1841 Punch, The London Charivari.

 

Ya a partir de la segunda mitad del siglo XIX y hasta comienzos del siglo XX se nota un importante auge de periódicos satíricos tanto en Europa como en Estados Unidos y por supuesto en América. En Europa destacan “El Fígaro en Londres, La Silhouette, Kladderadattsch, Le Grelot, Le Chat Noir, Le Almanach, La Fronde, Vanity Fair, London Fígaro, Krukehler, Filegende Blutter, y La Vía Parissiene”(29).

 

Dentro de muchas de estas publicaciones brillaron figuras como Honoré Daumier, Etienne Carjat, Gaspar Felix Tournachon, John Tenniel, Gustavo Doré, Jean Ignace Isidore Gérard (Grandville), Alfred Le Petit, Felix Reejamey, Alphone Colomb, John Wilson Berrough, Joseph Keppler, Adriano Cecioni(30), por nombrar algunos.

 

La importante difusión alcanzada por la educación básica en Europa y Estados Unidos desde 1870, sumado al derecho a voto para los hombres adultos, creó un terreno atractivo y fértil para el desarrollo de la caricatura política. Fue así como en el país del Norte publicaciones como “Puck, Dramatic News, Grip, News Moonshine, New York Illustrated y Harper´s Weekley le abrieron las puertas a este género, siendo sus principales representantes Leslie Word y Thomas Nast”(31).

 

 

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Notas:

(22) José Martínez de Sousa, Diccionario de información, comunicación y periodismo, Editorial Paraninfo, Madrid, 1992,pp. 73-74, citado por Carlos Abreu Sojo.

(23) W. M. Ivins, Imagen impresa y conocimiento, Editorial Gustavo Gilli, España, 1975, p. 62, citado por Carlos Abreu Sojo.

(24) Williams Feaver, Masters of Caricature, Weindenfeld and Nicolson, London, 1981, p. 23, citado por Carlos Abreu Sojo.

(25) José Martín Aguado, Fundamentos de tecnología de la información, Editorial Pirámide, España, 1978, p. 155, citado por Carlos Abreu Sojo.

(26) Isabel Cruz de Amenábar, “Diosas Atribuladas: Alegorías cívicas, caricatura y política en Chile durante el siglo XIX”, Historia, (Santiago, Instituto de Historia, Universidad Católica de Chile), 30, 1997, p. 138.

(27) Ibíd.

(28) Manuel Pérez Vila, La caricatura política en el siglo XIX, Lagoven, Venezuela, 1979, pp. 7-8, citado por Carlos Abreu Sojo.

(29) Carlos Abreu Sojo, Periodismo iconográfico (VI) – La caricatura: historia y definiciones, en Revista Latina de Comunicación Social, número 38, de febrero de 2001, La Laguna (Tenerife), en la siguiente URL: http://www.ull.es/publicaciones/latina/2001/latina38feb/124abreu6.htm.

(30) Feaver, op. cit., pp. 79-99.

(31) Martínez de Sousa, op. cit., p. 74.