Historia y Orígen de la Sátira

La sátira, "es el proceso de atacar mediante el ridículo dentro de cualquier medio de expresión". A continuación, intentaremos ahondar más en este tema.

1. Sátira

 

1.1 La sátira: definiciones y consideraciones

La palabra sátira puede ser usada en diversos sentidos, ya que su significado original es el de “una obra literaria de género especial, en la que los vicios, la tontería, las estupideces y las injusticias se exponen para ridiculizarlos y despreciarlos”(1). Junto a esto, lo que mejor sintetiza una definición de sátira sería “el proceso de atacar mediante el ridículo dentro de cualquier medio de expresión, y no solamente en la literatura”(2), es decir, pudiéndose hacer también a través del dibujo, más específicamente, a través de la caricaturización del personaje, del hecho o de la situación, de manera de rebajarlo hasta el mundo de los simples y comunes mortales.

 

Importante es señalar que los medios a través de los cuales se expresa la sátira y los temas que esta trata son a menudo efímeros, pues si bien hay un arte de la sátira común a todos los medios de expresión, sus ámbitos se pueden distinguir mejor en las grandes obras de la literatura satírica.

 

La sátira en sí abarca muchos temas, pero el más destacado que posee es el de la política, ya que en él, “el escritor satírico capta con agudeza las flaquezas y debilidades de los hombres públicos, las exhibe con crudeza o con viva intención crítica y nos deja un testimonio utilísimo como expresión del sentimiento de los contemporáneos”(3).

 

La sátira parte a través de la contemplación del mundo con una postura mental cargada de crítica y hostilidad, pero a la vez con una mezcla de indignación e irritación al constatar tantos y tan variados ejemplos de la estupidez y vicios de la humanidad, quedando claro que la percepción del mundo que tiene la sátira es bastante oscura.

 

De esta manera, el enojo que existe por parte del satírico nace del sentido de superioridad y desprecio que siente hacia su víctima, ya que su aspiración es que la víctima se humille, no habiendo mejor manera de hacerlo que a través de la risa despreciativa.

 

Para que la sátira se convierta en arte y no sea una mera postura mental, debe continuar su denuncia agresiva con algún rasgo estético que produzca placer en quien participa como espectador, pudiendo llegar este último a identificarse con el satírico y compartir su sentido de la superioridad. Sin embargo, esto por si solo no es suficiente, ya que “deben haber dentro de la sátira otras fuentes de placer como ciertos juegos de sonidos y palabras, o el tipo de relación que llamamos ingenio, por ejemplo”(4). Todos estos elementos pueden ser bellos o intrigantes por sí mismos, independiente del tema que trate la sátira.

 

En una auténtica sátira no solo deben estar elementos como la capacidad de abstracción y el ingenio, sino que fundamental resulta el componente fantasioso que forma parte de toda sátira verdadera. La fantasía contiene siempre un ataque más o menos violento y una visión fantástica del mundo, ya que “está escrita para entretener pero contiene agudos y reveladores comentarios sobre los problemas del mundo en que vivimos”(5).

 

1.2 Acerca de los requisitos de la sátira

Uno de los requisitos imprescindibles de la sátira es la parodia, pero esto no significa que toda parodia deba ser necesariamente una sátira, sino que debe estar compuesta por un ataque directo a la irracionalidad de los humanos y a los vicios de éstos, deben haber libelos contra los individuos o comentarios críticos y hostiles contra la vida social o política, etc. De esta manera, la sátira no se perfila como uno de los géneros literarios tradicionales como la tragedia, la épica, la lírica, la novela o la comedia, sino que como una categoría especial de la literatura que participa de los géneros literarios de esta.

 

La persona que pone en práctica la parodia es el satírico, ya que asume un compromiso con los problemas del mundo y espera que sus lectores hagan lo mismo. Lo asume, aunque está consciente de correr un doble riesgo: “el de ser impopular en su propio tiempo y ser olvidado por las generaciones futuras”(6), para las cuales los acontecimientos cotidianos de su época tal vez no tengan un interés más que meramente erudito.

Se puede observar que el satírico mantiene una postura continuamente vulnerable, no sólo porque dice verdades que son desagradables para muchos, sino también porque tiene que resistirse a las tentaciones del orgullo espiritual y de la vulgaridad. Por lo tanto, siempre se encuentra en peligro de contagiarse de los males de sus enemigos.

 

En el terreno de la política, el satírico logra transformarse en un ser heroico cuando se introduce en el foro público y se incorpora al debate general, ya que “la política se considera tradicionalmente como un negocio sucio”(7), por lo que el satírico se convierte en el portavoz de aquellos que no la tienen dentro de la política.

 

1.3 Las técnicas de la sátira

Una de las técnicas esenciales que utiliza el satírico es la reducción, es decir, la desvalorización o degradación de quien es su víctima a través del rebajamiento de su dignidad y estatura. Esto se puede conseguir a través del lenguaje, el estilo, el argumento y por supuesto, a través del dibujo.

Otra de las técnicas de la sátira son la parodia y el desenmascaramiento. La parodia, es la base de toda sátira literaria, ya que supone la adopción y el dominio del estilo de otro escritor y su reproducción con distorsiones ridículas. Por su parte el desenmascaramiento, que es una versión de la reducción, pasa por la negativa del satírico a consentir que los satirizados puedan quedarse con una personalidad propia o con algún secreto.

 

El peligro es mucho más grande cuando el satírico se inclina hacia la invectiva y el insulto. La invectiva es indudablemente una de sus armas más letales y constituye un arte por sí solo, ya que “requiere cierta elegancia de forma para contrarrestar la grosería del contenido y cierto dominio de la alusión culta para contrarrestar el insulto directo”(8).

El satírico utiliza la ironía para hacer que sus lectores despierten del letargo en el que se encuentran, para sumir una posición más activa y cómplice en la lucha contra las estupideces que se encuentran presentes dentro de la especie humana.

 

1.4 Formas de la sátira

Las dos formas más breves de la sátira son el aforismo, asociado a la sabiduría, la prosa y el epigrama, que se relacionan con el ingenio y el verso. El aforismo,que es el núcleo filosófico de la sátira, es utilizado por el satírico al momento de adoptarun punto de vista pesimista sobre la naturaleza humana.

 

La cualidad esencial que tienen los buenos aforistas es la habilidad de transmitir al mismo tiempo la sabiduría y la revigorización de la profunda experiencia de un momento. El epigrama por su parte, se considera generalmente como el caparazón verbal del aforismo.

 

Si se quisiera comprender el epigrama satírico sería útil retroceder al significado original de la palabra, “algo lapidario y permanente, como una inscripción en piedra”(9). El epigrama tiene además una intención de permanencia y está íntimamente ligado con el epitafio, la proclamación para la posteridad de las virtudes de quien ya ha fallecido.

 

El epigrama satírico intenta ser un epitafio burlesco que deje constancia permanente de los vicios y tonterías de la persona culpable, es decir, de aquella a la cual el epitafio estaría haciendo mención; el epigrama satírico además, es una forma civilizada de la primitiva sátira – libelo, “la cual intenta destruir a la víctima por medios mágicos”(10) y es civilizada en cuanto usa las formas elegantes del verso complejo, pero no por eso deja de ser lo más cruel posible.

 

1.5 Otras formas: la fábula

La fábula se podría definir como una narración en la cual lo no humano se comporta como humano y donde se expresa una sencilla intención moral que desciende del cuento popular, siendo muy frecuente que los personajes no humanos hablen y actúen de manera inteligente. Además, es una transformación del cuento popular en aras de la instrucción moral, ya que al igual que la literatura aforística, es pedagógica y escolar.

 

1.6 La relación entre la sátira y la política

Hay una relación esencial entre la sátira y la política, debido a que la sátira “no es la forma más corriente de la literatura política, sino que, en cuanto pretende influir en la conducta pública, es la parte más política de la literatura”(11). Tanto la sátira como la política son necesarias debido a que en todo sistema legal y social se necesita siempre alguna reforma, siendo la política el único medio a través del cual poder conseguirla. De esta manera, la sátira se levanta de manera ácida y confrontacional para mover a los políticos a llevar a cabo las reformas que la sociedad necesita y que está esperando.

 

La sátira política tiene como enemigos la intolerancia y la tiranía, las que muchas veces marchan juntas. En un ambiente en el cual se respire la intolerancia, la crítica es vista como rebelde y atentatoria del buen orden y la moral; peor suerte y consideración puede tener de parte de la tiranía, ya que a los tiranos les disgusta la crítica porque nunca saben en que va desembocar y las consecuencias que puede tener.

 

 

 

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Notas:

(1) Matthew Hodgart, La Sátira, Editorial Guadarrama, Madrid, 1969, p. 7.

(2) Ibíd.

(3) Ricardo Donoso, La Sátira Política en Chile, Editorial Universitaria, Santiago, 1950, p. 8.

(4) Ibíd.

(5) Ibíd. p.11

(6) Hodgart, op. cit., p. 31.

(7) Ibíd.

(8) Ibíd. p. 130.

(9) Ibíd. p. 158.

(10) Ibíd. p. 160.

(11) Ibíd. p. 33.