Los Leones del Zoológico se querellarán contra el Intendente. Consideran injurioso que se les confunda con seres racionales.

DON ALBERTO MACKANNA .- Señores leones, les presento a don Alberto Topaze que desea entrevistarlos.


LOS LEONES .- Adelante, amigo, y no se chupe........

 

 

 

 

 

El jueves de la semana pasada llegaron a la imprenta de “Topaze” dos mecánico-dentales discípulos de don Waldo Palma y requisaron dos ejemplares que se los llevaron al Intendente Bustoamenta.

 

-¡Caray, caray!, dijo el fiel amigo de don Arturo. ¿Para qué me traen cuatro “Topazes”?

-Son dos, don Julio, le dijeron los detectives. Abriólos don Bustoamenta en las páginas centrales donde había un león dibujado.

-¡Caray, caray!, exclamó otra vez. Aquí hay dos leones dibujados.

-Es uno, Intendente, dijo el secretario.

-¡Caray, caray! ¿Qué estaré enfermo de la vista que veo doble? Pero no importa, habiendo leones pintados, hay que requisar la edición, hay que fusilar al director, hay que descuartizar a los redactores y hay que defender la seguridad interior de don Arturo.

 

Después de esto don Julio requirió a don Waldo, don Waldo requirió a don Pelucho, don Pelucho requirió a los agentes y los 20.000 ejemplares que iban a salir a provincias, convenientemente amordazados, fueron a parar a los Tribunales de Justicia, con el siguiente parte escrito de puño y letra de don Julio Bustoamenta:

 

“A las 10 horas de hoy, un león africano, (alias Félix Leo) tuvo el atrevimiento de aparecer en la revista “Topaze” de mañana.

 

El susodicho león, con una falta de respeto inaudita y una falta de civilidad que resulta mucho más irritante tratándose del rey de los animales, se atreve a parecerse en un todo al León de Tarapacá, lo que es un atentatorio contra la seguridad interior de don Arturo Alessandri. “Por lo que llevo dicho, procésese, encarcélese y fusílese al señor Topaze y a todos los maleantes que colaboran con él. –(Fdo.). –Julio Bustoamenta”.

 

En compañía de don Alberto Mackanna, el introductor en Chile de los leones del Cerro, fuimos a verlos a fin de saber qué les pasaba.

 

-Buenas tardes, don Félix Leo, le dijimos amablemente.

-¡Hola! ¿Ustedes son de “Topaze”? ¡En menudo enredo me han metido haciéndome ese dibujo en la revista.

-Fué una atención que quisimos tener con Ud., le contestamos.

-Sí, pero el Intendente lo ha estimado ofensivo contra el Presidente y eso me tiene furioso. ¿Por qué este caballero se permite presumir que no hay más leones en Chile que el de Tarapacá? Es una grave ofensa que me hace el Intendente a mí, que soy el rey de los animales. Y con un tremendo rugido el león de zoológico manifestó la ira que lo embargaba.

-Cuando llegué al país, prosiguió, me informaron que aquí había un colega mío un correligionario si así se pudiera decirlo. Pero no había tal: el león tarapaqueño había lanzado su postrer rugido allá por el año 24… Ese león ya no existe, ese león ha muerto en la memoria de todos los chilenos. Don Alberto Mackanna se puso saltón y dijo:

 

-¡Buena cosa con el león bien recontra comunista!

-Después de esta ofensa que me ha hecho ese joven Bustoamenta, no me queda sino querellarme contra él por injurias al reino animal. ¿Por qué me relaciona a mí que soy un animal auténtico, con seres racionales? ¿Hay derecho para esto? Yo creo que nó…… ¿Una querella?, preguntamos asombrados.

-Precisamente, mis amigos. Con este paso que ha dado el Intendente, ha amenazado seriamente la seguridad interior del Zoológico. ¡Si vieran cómo están los demás animales de este florecido recinto…… ¡Hechos unas fieras!

-No lo dudamos, don Félix, le dijimos.

-Pues, sí. Yo soy un animal alejado de esas tonterías que los hombres llaman política. A mí, que soy el carnívoro de mejor diente que hay en la fauna, me causan pavor esos otros animales que se llaman presupuestívoros. Y les puedo confesar que yo, que me río de los chacales y las hienas, tiemblo en presencia de los mamócratas, los ardeliones y demás habitantes de la jungla política……